martes, 31 de diciembre de 2013

Watunna


            [1]Watunna estaba en todas partes como una red invisible que mantenía toda la cultura en su lugar, Esta reflexión derivada de la convivencia de David Guss con los Yekuana da lugar a muchas otras reflexiones. La tradición oral es literatura viva, que crece y evoluciona con su pueblo. Llevar la tradición oral al papel  es una actividad compleja y arriesgada. Son muchos los calificativos positivos que se pueden hacer de la literatura (vista como el conjunto de actividades que utilizan la escritura como medio de expresión), sin embargo, ella puede tener en cierta medida, responsabilidad en el individualismo que reina en la actualidad, ya que es una experiencia única y personal en cada individuo.

 Los Yekuana, han logrado mantener su unidad e identidad cultural gracias a la forma en que adaptan los símbolos hostiles  contemporáneos a sus estructuras indígenas tradicionales. Describir Watunna es bastante complejo y requiere convivir con los pueblos Yekuana durante un largo periodo  de tiempo para poder tener al menos un leve acercamiento a esa cultura sustentada en una tradición milenaria y en las experiencias místicas de sus líderes.  En este breve ensayo haremos un acercamiento más bien literario, a los relatos que planteo Civrieux de acuerdo a sus experiencias e investigaciones en la década del setenta, en el siglo XX. Es una pena encontrar  pocas  investigaciones y publicaciones de este fascinante ciclo de creación. 

sábado, 8 de diciembre de 2012

Aquella Manzana nunca me supo a nada



He decidido hablar. Me cansé de escuchar mitos, cuentos, historias relacionadas conmigo y con mis decisiones. La gente me juzga, cuando son iguales o peores que yo. Me atrevería a decir que peores, pues yo no tuve ningún modelo a seguir, no tuve ni papá, ni mamá, ni hermanos. Anduve sólo en aquel jardín, hasta el día que me arrancaron la costilla. No conocía a nada, ni a nadie. Todo era nuevo.
Recuerdo que desperté en aquel lugar, ahora lo puedo describir porque pude darle nombre, sin embargo, en aquel momento no sabía nada. Muchos dicen que era hermoso,  que yo no supe apreciar lo que tenía, y hasta cierto punto es verdad. Lo que la mayoría no dice, o no sabe, es que yo no conocía nada diferente. No pude apreciar la belleza del lugar, porque simplemente no conocía la fealdad. Nunca imaginé que sucedería algo malo, porque hasta ese momento no sabía lo que era malo. De todos modos, las cosas no son tan hermosas como la gente piensa.
 El día de mi creación fue sumamente extraño y desesperante. Estaba cubierto de polvo y arena, tenía una incertidumbre terrible, no sabía quien era, qué estaba haciendo en ese lugar. La arena me maltrataba, veía para todos lados y no podía entender nada. Los únicos seres que, quizás, podrán haber tenido una sensación parecida a la mía, son aquellos que despiertan amnésicos un día. Aquellos  que por una razón u otra, se levantan sin recordar nada de su vida pasada, y aunque pueden caminar y pueden hablar, no comprenden nada de su entorno, hasta que recuerdan. Yo, sin embargo, no tenía nada para recordar. Tuve que interpretar todo, darle nombre a cuanto objeto me rodeaba y buscarle una función. Así fue que pude comenzar a sobrevivir durante un poco más de novecientos años.
Todo, en cierto modo, se lo debo a ella. Valiente y cobarde, astuta e ingenua, ambiciosa y esclava, buscó para mí la luz y acabamos en la nada. Aquella maldita bestia rastrera la escogió a ella. Yo, más que obediente, siempre he sido un cobarde, ella no. La bestia nunca se hubiese tomado la molestia de tentarme, estoy impregnado de conformismo. Ella, por el contrario, siempre estuvo en busca de algo más. Aquello que un día se nos prohibió, hoy se lo presentaban en bandeja de plata como la puerta a la sabiduría, a la grandeza, a igualarse a aquel que un día nos creó.  Ella cayó en la trampa, y al no conocer el egoísmo, también compartió conmigo lo que en bandeja le brindaban, qué tonta.
Con aquel acto de desobediencia demostró  cuan peligrosa podría ser ¡Una mujer queriendo ser igual al Grande? ¡Al Grande,  que también es hombre?  Por ello su castigo fue mayor al mío. Ella trajo el pecado al mundo, más su pecado no fue la desobediencia. Su pecado fue el querer igualarse, su pecado fue buscar la sabiduría y entregármela. Aquella manzana nunca me supo a nada, de no ser por ella, no hubiera tenido el valor de acercarme si quiera a aquel árbol. Aquél gusto que irradiaba su mirada al saborear aquella fruta, yo no pude sentirlo. Siempre he sido un cobarde, por eso hubo que someterla, culparla de todo, encerrarla en esa cárcel llamada casa. Ella, desde allí, ya se está revelando. Nuevamente conspira, es solo cuestión de tiempo.  

jueves, 2 de agosto de 2012

Doctrina y Culpa


Doctrina y culpa.

            ¿Se puede decir mucho sin decir nada? Sí, definitivamente sí. Para muestra  este ejercicio de traducir a palabras una escena muda. Los actores no gesticulan palabra alguna, solo realizan movimientos corporales. A primera vista pude captar un mensaje muy sencillo. La complejidad vino al tratar de descifrar el posible significado de esa coreografía de cinco minutos, completamente descontextualizada del resto de una obra de mayor duración.  Aunque no logré descifrar su significado,  puedo decir que pude conversar con ella.
            Una de las charlas que tuve con la obra fue acerca de la igualdad de sexos. El papel de la mujer en la sociedad. Las ganas y el deseo de las féminas de abrazar a su hombre de frente, de iguales. Un derecho que quizás alguna vez tuvieron y fue arrebatado por un  poder externo con pretensiones de superioridad (Está vestido de traje, sí, pero también está descalzo). Ese poder externo obliga a la mujer a creerse débil y que debe estar subyugada al hombre. La Mujer debe sujetarse del cuello del hombre y dejarse cargar por aquél que ahora se cree más fuerte.
            En un principio resulta hermosa y hasta romántica esta pose, pero es solo un engaño del que son víctimas los protagonistas. Ellos en la práctica descubren la trampa en que cayeron; La mujer no quiere ni debe ser carga de un hombre que no tiene – aunque cree tenerlas - fuerzas suficientes para llevarla a cuestas. Ella cae al suelo, sin embargo se levanta muy rápido y abraza a su pareja. Juntos, ambos de pie, frente a frente, se dan cuenta que son más fuertes, pero al poco tiempo llega el pretencioso adoctrinador y caen de nuevo en la trampa. Lo más curioso de esto, es que el pretencioso no estará actuando siempre de manera física. Él se hará presente solo unas pocas veces, hasta dejar sembrada en la pareja aquella duda. Una duda que continuara haciendo el papel de aquél que descalzo y vestido de traje, obliga a la mujer a subyugarse, a dejarse cargar por un hombre débil, a caer, a levantarse a igualarse y a culpabilizarse por ese sentimiento de igualdad. La mujer volverá a subyugarse, dejarse cargar y repetir el ciclo hasta que la duda desaparezca, que la pareja abra los ojos y se dé cuenta que el pretencioso vestido de traje, también está descalzo.
            Continué conversando con aquella escena. Ella me dijo que algunos somos como aquella mujer. Estar de pie y abrazados ante aquel hombre  puede representar nuestros deseos, sueños, instintos o pasiones que no necesariamente son malas, pero que pueden ir en contra de aquel adoctrinamiento impuesto por aquel hombre descalzo y de traje llamado sociedad. Estamos atados a vivir bajo ciertos cánones de conducta, debemos vestirnos de cierto modo, tener una pareja del sexo opuesto, casarnos, tener hijos, ganar mucho dinero, ser exitosos. Esos  cánones no siempre van de la mano con nuestros deseos y sueños, por ello caemos, nos levantamos, nos ponemos de pie y abrazamos lo que queremos, pero siempre queda el remordimiento  de sentir que no estamos haciendo lo correcto, un remordimiento que duele y nos pone a luchar entre aquello que nos enseñaron como correcto pero  contrario a lo que anhelamos. Perseguir nuestros anhelos nos hace sentir culpables, pero debemos luchar contra ese sentimiento de culpa hasta lograr abrazar de pie y de frente a aquel hombre sin tener la necesidad de colgarnos de su cuello para que nos cargue y luego caer por el peso de la frustración al no seguir nuestros instintos.
            En esa conversación, la escena me habló de personas que son como aquel hombre que está de pie (aunque ahora me identifico con aquella mujer, debo aceptar que alguna vez fui como él). El hombre de la pareja representa aquellos que están siempre de pie, pero que no saben siquiera lo que desean. Personas que están en el mundo recibiendo estímulos y que solo reaccionan cuando la carga es muy pesada. Su reacción es dejar caer la carga, recuperar fuerzas y volver a cargar. Aquel abrazo de felicidad lo obtiene porque es ella quien lucha por ese abrazo -Aunque él también lo desea.
            Por último, escuché que el peor de los personajes es el del pretencioso adoctrinador. Él no ama, no tiene deseos, no tiene a quién abrazar. Solo se dedica a imponer una tradición, una regla, un paradigma. Siembra la duda y huye al darse cuenta que está perdiendo la batalla, espero no tener que identificarme nunca con este personaje.
            Esto fue un ejercicio realizado en el taller de técnicas de investigación del primer semestre de artes de la Universidad Central de Venezuela. Una reflexión sobre lo que nos puede decir el silencio en la escena que comienza en el minuto 10:35 y finaliza en el 15:50 del siguiente video https://www.youtube.com/watch?v=pEQGYs3d5Ys&feature=player_embedded 

lunes, 2 de enero de 2012

¿Qué nos está pasando?

  Últimamente he observado con mucha preocupación, en otras oportunidades con mucha ira y algunas, haciéndome parte del montón, la insensibilidad que está embargando a los venezolanos. Nosotros muchas veces nos jactamos con orgullo de ser el país mas alegre y mas solidario del planeta, pero ¿será eso cierto? Recientemente hubo un terrible accidente en la carretera panamericana Caracas-Los Teques, siendo mas exactos el 29/12/2011. Tristemente fallecieron alrededor de trece personas con un numero similar de heridos. La noticia, aunque recorrió el mundo, solo a unos cuantos les preocupó -según mi percepción en la calle-  que algún familiar hubiese estado allí, y al darse cuenta que los suyos estaban seguros, siguieron en sus quehaceres para las fiestas de fin de año (incluyéndome en este grupo); dejando sin importancia un terrible accidente en el que tuvieron que cerrar ocho kilómetros de una importantísima arteria vial por el que trascurren diariamente miles de venezolanos.
  Los venezolanos no hicimos una protesta contundente, no hemos exigido hasta ahora que se nos respete nuestro derecho a la vida, que se nos respete el poder transitar libremente por el territorio de nuestro país sin tener el temor de que alguien por descuido, por error, por unos tragos de más, por impericia o imprudencia nos mate.  Eso también es inseguridad, pero esa inseguridad existe porque nosotros la permitimos, porque nosotros somos cómplices de ella y sabemos que, aunque sea pequeño, tenemos un rabo de paja al conducir. Somos egoístas y siempre antepondremos el beneficio propio al beneficio colectivo. Nos molesta encontrarnos una cola interminable, pero, al contrario de exigir buenas carreteras, preferimos alardear de nuestras destrezas en el volante adelantando a los que tenemos en frente y causando más embotellamientos. El resto no importa, lo importante es que llegamos primero.
  Es una pena que haya fallecido tanta gente, pero como dice el dicho, "El Show debe continuar" y seguimos adelante con una sonrisa en la cara alegrándonos de que esta vez no nos sucedió a nosotros. Continuamos sin exigir medidas contundentes para evitar que ocurran, nuevamente, accidentes de este tipo; por cierto, la expresión "El Show debe continuar" me recordó la también reciente trágica muerte de un comediante en un accidente de transito en en interior del país, y la forma en  que se hizo popular un "degenerado" que publicó las fotos del accidente vía twitter. Sinceramente, fue mayor la indignación que me causó ver la cantidad de seguidores que iban en aumento hacia esta persona -si es que a alguien tan ruin se le puede llamar persona-, que la misma publicación de las fotos por parte de ese degenerado.
  Espero que los pocos o muchos que lleguen a leer esta publicación, puedan reflexionar un poco acerca de cómo nos estamos comportando y cómo podemos mejorar. Si todos ponemos nuestro granito de arena , podremos ver el cambio.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Las Manos de Estrella huelen a Cilantro


Dentro de unas horas es el cumpleaños de mi madre. Por ello, consideré propicia la ocasión de dedicarle esta entrada como regalo de cumpleaños. Lo hago con algo que escribí para el Concurso Anual de Cuentos del aniversario del diario El Nacional. Lamentablemente no gané, ni siquiera quedé entre los tres primeros lugares. Sin embargo, me llenó de mucha emoción el hecho de participar con una historia inspirada en los recuerdos que me llegan de mi madre, cada vez que percibo el aroma del Cilantro . Feliz Cumpleaños Mamá

viernes, 6 de agosto de 2010

Completamente Desnudo en la Avenida Bolívar de Caracas



El domingo 19 de marzo de 2006, eran poco más de las tres de la madrugada, cuando yo estaba dando tumbos por las calles de los Teques, buscando cómo carrizo poder llegar a Caracas a tiempo para participar en semejante locura. Les confieso que estaba muerto de miedo e inseguro de poder llegar a tiempo. Regularmente no hay transporte desde Los Teques para ir a Caracas a esas horas de la madrugada, sin embargo, algún antisocial siempre ronda por ahí. Afortunadamente no me topé con ningún antisocial, sino con una persona que amablemente me llevo hasta Carriza. Allí pude abordar un autobús, completamente vacío, hacia Caracas que, además, me dejó al final de la Avenida Bolívar, en el punto de encuentro.

miércoles, 16 de junio de 2010

Un año en Santa Rita

"Este monte es de locos, aquí no hay nada que ver, todo es muy solo. No tengo televisor, no tengo internet, no tengo ni siquiera un puto teléfono donde comunicarme con alguien. La habitación que me dieron es muy bonita pero tengo que desocuparla mañana: Me hacen mucha falta mis amigos, esto es una loquera, espero adaptarme rápido, necesito adaptarme rápido, son apenas las ocho de la noche y ya estoy encerrado en mi cuarto sin nada que hacer. Es patético, todo está lejos de todo, fueron largas horas de viaje y el paisaje es siempre el mismo, llaaaaaaano, algunas zonas más verdes, otras más áridas. Quiero llamar a mi casa y no puedo, a mis amigos y tampoco."