martes, 6 de abril de 2010

Compartiendo con Jose

video


Parece mentira, pero la felicidad consiste en apreciar las cosas más sencillas, la vida da golpes duros, sin embargo, gracias a esos golpes te das cuenta que a veces la necesidad de éxito, dinero, lujos y excentricidades, te alejan de lo esencial y te das cuenta de que existe algo de razón en aquello que algunos llaman alienación (ojo, no con esto quiero decir que sea malo la búsqueda del éxito y el dinero) . . .
Yo comencé a trabajar a los diecisiete años con el propósito de labrarme un futuro exitoso, a los 21 ya tenía un cargo de gerencia media en uno de los hoteles más importantes del país, y por qué no? De Latinoamérica, sentía que tenía el mundo a mis pies, que ingenuo, al contrario de eso, me coloqué de espaldas a los pies del mundo para recibir en el trasero la patada más grande que me han dado en la vida y espabilar de un solo cipotazo; en un abrir y cerrar de ojos y sin haber hecho nada para merecerlo, me quede sin trabajo, lamentablemente la situación política y económica de Venezuela obligó a la empresa para la que trabajaba, así como a otro gran número de compañías a tomar esas medidas con muchos de sus empleados.
Al principio comencé a experimentar una sensación de frustración, tristeza, rabia, el dinero de mi liquidación me lo gasté literalmente en alcohol y cuatro trapos, en lo único que invertí realmente fue en un carrito, un Tico marca Daewoo año 94 color blanco, y lo perdí a los pocos días en un accidente de tránsito por no asegurarlo, después de creerme dueño del mundo, sentía que aquel que una vez me abrazó y me levantó, me estaba dando la espalda, no sabía la sorpresa que me esperaba, mi prima acababa de quedar embarazada y dio a luz el 20 de mayo del 2004 a mi pepito, el niño del video, un loquito que sin haber aprendido a hablar o a caminar, ya me estaba dando la gran lección y muchos de los mejores momentos de mi vida.
Lo primero que me llamó la atención de Jose Daniel (así se llama realmente mi pepito) fue el gusto con que comía, me daba demasiada risa escucharlo comer; mi prima, al igual que muchas madres, tenía que salir a trabajar, mi mamá colaboraba con ella en los cuidados del niño, pepito llegaba un poco antes de las siete de la mañana a la casa, ya que tenían que llevar a Carlítos (su hermano) a la escuela, a esa hora ya mi mamá le tenía la arepíta y el tetero listos, como yo no estaba trabajando, comencé a ayudar a mi mamá en los cuidados del niño, y sin darme cuenta, se convirtió en mi mejor compañero, aprendí a cambiar pañales, nos poníamos a cocinar junto a Carlítos, íbamos a un centro comercial cercano a la casa donde afortunadamente tienen unos bancos circulares bastante grandes y enseñaba a Pepito a caminar mientras Carlítos jugaba con el agua de la fuente, me tomó más de un año conseguir empleo, porque trabajo pasé bastante, jajaja, pero de algo estoy seguro, gracias a Carlitos y a Mi Pepito la vida me cambió, ahora estoy un poco alejado de ellos porque estoy trabajando en el interior del país, ya ellos están más grandes, Carlitos es ya un hombrecito y Pepito está por cumplir sus seis añitos, pero cada vez que puedo compartir con ellos y puedo compartir esta historia con alguien lo hago.
Arriba les deje un vídeo de un día maravilloso que compartí con mi Pepito antes de venirme a trabajar al interior, ven que lindo es???? un abrazo a todos

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