viernes, 6 de agosto de 2010

Completamente Desnudo en la Avenida Bolívar de Caracas



El domingo 19 de marzo de 2006, eran poco más de las tres de la madrugada, cuando yo estaba dando tumbos por las calles de los Teques, buscando cómo carrizo poder llegar a Caracas a tiempo para participar en semejante locura. Les confieso que estaba muerto de miedo e inseguro de poder llegar a tiempo. Regularmente no hay transporte desde Los Teques para ir a Caracas a esas horas de la madrugada, sin embargo, algún antisocial siempre ronda por ahí. Afortunadamente no me topé con ningún antisocial, sino con una persona que amablemente me llevo hasta Carriza. Allí pude abordar un autobús, completamente vacío, hacia Caracas que, además, me dejó al final de la Avenida Bolívar, en el punto de encuentro.
Llegué a las 4:30 am aproximadamente y la multitud ya se estaba aglomerando. Teníamos que registrarnos nuevamente -la mayoría estábamos previamente registrados por internet-. El tiempo estaba bastante fresco. Yo estaba impresionado de lo limpia que había quedado la Avenida ese día, y del hermoso paisaje que se podía observar desde la, inconclusa, Plaza de la Justicia, en el corazón del, también inconcluso, Palacio de Justicia de Caracas. Lugar en el que, de manera extremadamente organizada, nos ubicamos en cuadros marcados y enumerados en el suelo esperando el momento en el que nos permitieran despojarnos de nuestra ropa. No les voy a negar la grata impresión que tuve, regularmente los venezolanos no solemos ser tan ordenados. Los organizadores nos repartieron unos folletos con las posiciones que deberíamos adoptar de acuerdo a las solicitudes del fotógrafo. Mientras tanto,  poco a poco se iba aclarando el cielo de Caracas.  Así como se acercaban participantes, también se fueron acercando los curiosos, bordeando el acordonado lugar de encuentro.
Qué hermosa la energía que se transmitía por todos, estaba esparcida en el ambiente, se respiraba alegría, libertad. Muchos estaban tan impacientes que no esperaban a que el artista anunciara que nos quitáramos la ropa, y en un acto algo desenfrenado, se levantaban del lugar donde estaban sentados y se desnudaban gritando. Este acto era acompañado por una gran ovación por parte de los presentes y de un breve alón de orejas por parte de los organizadores que nos pedían paciencia. Se hicieron las seis de la mañana. El sol iluminaba a la ciudad con un poco más de fuerza. De pronto escuchamos por los parlantes: ¡pueden desnudarse! Todos comenzamos a gritar emocionados, sin embargo, mis gritos eran para lograr tener el valor de quitarme la ropa delante de tanta gente, me moría de la pena. Como dice el dicho: después de matar al tigre le tenía miedo al cuero. Finalmente lo hice, y con el resto de los participantes baje por la avenida. Era impresionante la cantidad de periodistas que rodeaban el lugar. Un grupo de jóvenes, presumo yo que eran gimnastas o bailarinas, comenzaron a bailar y a saltar de manos; posando de esta manera para las cámaras. La energía bonita de hacer algo distinto cada vez era mayor, que hermoso era ver esa cantidad de pieles de diferentes colores, unidas en un solo paisaje, personas tanto jóvenes como de avanzada edad, delgados, gordos, blancos, oscuros, calvos, peludos, incluso gente en muletas y sillas de ruedas, todos llenos de esa hermosa energía, sin ningún tipo de complejos, dispuestos a formar parte de una hermosa obra de arte.
En ese momento me enamoré aún mas de mi Caracas, del hermoso cielo de mi ciudad y de ese hermoso sol que cubrió aquel día todo mi cuerpo desnudo. Un evento maravilloso en el que no hubo distinciones políticas y las autoridades trabajaron coordinadamente. Un día en el que deje mis pertenencias en algún lugar del suelo de la plaza de la justicia y, al regresar, lo conseguí todo tal cual lo había dejado. Un día en el que pude darme cuenta que en este país las cosas buenas todavía son posibles. Lo que necesitamos es poner todos un poco de nuestra parte. Gracias Spencer Tunick, Gracias Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, Gracias por confirmar que en el Arte esta una de las grandes respuestas a los problemas que hoy nos aquejan.

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